La escucha activa o comunicación respetuosa. 

Últimamente se habla bastante de la escucha activa y seguramente, habréis visto o leído algo acerca de ello, con el príncipe Guillermo de Inglaterra y sus hijos como referente. Aunque también se utiliza en el ámbito laboral. 

Nosotras queremos enfocarlo en lo que respecta a la crianza: como forma de comunicación respetuosa, que ayuda a captar los sentimientos e invita a reflexionar sobre el qué nos están comunicando nuestr@s hij@s y, a su vez, hacerles sentir escuchad@s.

La condición principal es agacharse a su altura para hablar.

Y no solo desde un punto de vista físico. Lo que queremos es ponernos en el lugar desde el que ell@s ven el mundo. Pues estaréis de acuerdo en que desde la cercanía se escucha y se habla mejor. 

De esta manera, con ayuda del contacto visual y la comunicación no verbal, les hacemos sentir que nos interesa e importa lo que tienen que decirnos (y seamos sincer@s, ésto es lo que esperamos también como adultos cuando mantenemos conversaciones). 

¿Qué buscamos con ésto? 

Al agacharnos para hablar con nuestros hijos, gesto tan sencillo y que quizá no parece tan importante: 

  • Establecemos una mejor conexión adulto/niñ@. 
  • Transmitimos calma y confianza. 
  • Nos ganamos su respeto, sin tener que utilizar los chantajes o el miedo. 
  • Mejoramos el desarrollo del lenguaje. 
  • Tu hij@ se siente valorado, al sentirse escuchado. 
  • Estimulamos la inteligencia emocional, al fijarnos mejor en las expresiones faciales. 
  • Hacemos uso de la empatía. 

No confundáis la escucha activa con falta de límites o de disciplina.

No se trata de evitar al niñ@ frustraciones ni eliminar responsabilidades. Nada más lejos de la realidad, los límites (racionales) siempre son para servirnos de ayuda. 

Míralo de este modo: gracias a la escucha activa, el niñ@ entenderá que ésta es la mejor manera de tratar y ser tratad@. 

¿Cómo aprender a escuchar? 

Os dejamos unos consejos, que nos servirán también entre adultos. 

  1. Cuando escuches, para de hablar. No interrumpas hasta asegurarte de que la otra persona ha terminado. 
  2. Mantén el contacto visual: no mires el reloj, cambies de canal, etc. 
  3. Cuida el lenguaje corporal, sonríe. 
  4. Muestra empatía: escucha para entender en lugar de para responder. 
  5. Haz preguntas, demuestra interés. 
  6. No critiques ni pongas etiquetas. Estás escuchando y el fin no es llevar la razón. 
  7. Hay que ser amable, aunque no se esté de acuerdo. 
  8. Lo que busca la otra persona es sentirse escuchada. No des consejos o compares contigo mismo si no te lo piden. 
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